Jesús Sana

LECTURA BIBLICA: Hechos 3:1-10.
3:1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
3:2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3:3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. …..

VERDAD CENTRAL: hebreos 13:8: Jesucristo es el mismo AYER, y hoy, y por los siglos.

I.- EL MINISTERIO DE CRISTO FUE CON MILAGROS:
La gran diferencia del ministerio de Cristo, fue que lo llevo a cabo bajo la unción del Espíritu Santo de Dios y respaldado con milagros y maravillas. Cuando Cristo inicio su ministerio ya había muchos predicadores, Miles de predicadores, pero predicaban sin autoridad, como una enseñanza en la carne, pero Cristo hizo la diferencia, manifestando el poder de Dios y manifestando los milagros.

Marcos 1:27: Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué NUEVA DOCTRINA es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen? 

Esa es la diferencia que la Iglesia de hoy debe hacer en el mundo, porque el tiempo de los milagros no ha pasado, y Dios hoy en este tiempo también desea hacerse presente a través de los milagros.

II.- LOS APOSTOLES TAMBIEN VIERON MILAGROS:
Los Apóstoles de Cristo, también experimentaron los milagros en sus vidas y ministerios, Cristo en el tiempo que los preparaba, les dejó una promesa:  

Juan 14:12: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, LAS OBRAS QUE YO hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.

La Promesa constaba de dos partes:

Primero: Cristo prometía que las obras que el hacía durante su ministerio, también aquellos que creyeran en Él las podrían hacer.

Segundo: Cristo prometía que sus seguidores aún harían obras mayores que las que Él hacía. Pero para ello se necesitaba:

Primero: Una fe inconmovible, que lamentablemente es lo que a muchos nos cuesta tener, una fe que creyera ciegamente en su promesa, sin cuestionamientos, ni dudas ni incredulidad.

Segundo: Una vida de Sacrificio, porque el ministerio, y el llamado de Dios, vienen rodeados de Sacrificio, aún Cristo demostró que para ver esos milagros y maravillas, se necesita llevar una vida de sacrificio, como el la llevo durante el tiempo de su vida terrenal. Y esto también muchas veces es difícil para algunas personas, porque nos gustan las cosas fáciles y rápidas, pero el llamado de Dios no es ni fácil ni rápido, si no que todo será en el tiempo de Dios.

III.- LOS CRISTIANOS DE HOY TAMBIEN TENEMOS QUE VER MILAGROS: 
La Promesa de Cristo se extiende hasta nuestros días, en estos versos que hemos leído vemos, como estos dos hombres fieles Pedro y Juan, hicieron un gran milagro en el nombre de Jesús, y cabe recordar que cada vez que sucedía un milagro en la Iglesia primitiva, era motivo para que miles de almas vinieran a Cristo Jesús, por lo tanto, nosotros también como seguidores de Cristo, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para poder llegar hasta esa altura de la fe, para poder experimentar en nuestros ministerio y liderazgos, las maravillas y los milagros del Señor.

Estas maravillas y milagros, están disponibles para todos, el verso no dice, para Pastores, o Diáconos, o líderes, sino dice: El que cree, dando a entender que la única regla es que usted, crea.

El Señor se complace en usar, a veces al más sencillo de nosotros, al más humilde, para que de esa manera sea su nombre enaltecido y no el de los hombres. Así que las puertas están abiertas para todos aquellos que deseen hacer la obra de Dios, no importando, su estudio, sus capacidades humanas, sino solamente su fe inconmovible en el hijo de Dios y creer que en su nombre hay poder.

CONCLUSIÓN:
Dios no ha cambiado, Dios sigue siendo el mismo, lo que hemos cambiado somos nosotros, porque aquellos hombres lo dejaron todo por Cristo Jesús y por eso vieron la Gloria de Dios, pero a nosotros nos cuesta mucho dejar, las cosas de la carne, las cosas materiales y las cosas del mundo, pero está garantizado en la Palabra de Dios, que el día que nos decidamos a dejarlo todo por Él, seguro que comenzaremos a ver la Gloria de Dios.

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